La yerba que se viene

Una serie de factores podrían impulsar el valor de la yerba mate en las góndolas. Hace unos días desde la industria y “casi a los gritos” pidieron se actualice el precio de venta al público, atento a los valores de la hoja verde.

Ahí está sola una de las razones, la hoja verde que tiene como valor oficial 20 pesos, desde hace rato que trepó a 24, 26, 28 y ahora son  cada vez más productores que se animan a pedir 30 pesos el kilo y con plata en la mano, es decir  al contado.

La demanda de los productores está siendo “atendida” por la industria y no se trata de buenos modales, sino,   hay más consumidores y menos materia prima en el campo.

Vamos por parte, en el campo, en los yerbales hay varias situaciones que subrayar. La primera es el dato, hay menos yerba, algunos aseguran que el promedio general podría llegar a un 20 por ciento, es decir que de 900 millones de hoja verde, estamos hablando de más de 180  millones que no están.

Traducido a yerba industrializada, de los algo más de 300 millones, que se comercializa, estarán faltando unos 50/60 millones, una cifra que preocupa.

Estos faltantes, a lo que debe agregarse a la  débil economía de la molinería, hizo que el stock  baje considerablemente. Arriesgan algunos que de un stock de 12 meses, y estarían en seis o siete.

Que paso en el campo, es sencillo, “mal de la tela”, escasa inversión de los pequeños productores para renovar sus plantaciones, algunas heladas   y un sequia importante, fueron las razones del descenso de la productividad de los yerbales.

Se dice que, “los menos”, con una importante cantidad de hectáreas en producción, están haciendo los “deberes” y merced a las nuevas prácticas y “ayudando al suelo”, llegan a rendimientos interesantes.

Faltan, que “los más”, segmento de pequeños productores actualicen sus yerbales, olvidándose que el abuelo,  respetando la disposición de la CRYM,  (Comisión Reguladora de la Yerba mate) se arreglaba con 1.000 plantas por hectárea y  podía progresar, obviamente hoy es imposible. Bueno es decir que hoy la mayoría de las nuevas plantaciones,  están en el orden las 3.000 plantas.

Así las cosas, hoy se cumple aquello que alguna vez dijo un importante molinero de Apóstoles, “no vendemos yerba, nos vienen a comprar”. Asi de cierto es, los molinos, grandes o pequeños están comprometidos en cuidar a los clientes. Cumplir es la idea, nada de hacer nuevos.

Una recorrida por una media docena de molinos en la zona sur y centro, permitió constatar esta “fidelidad” poca veces vista. Es simple, hay poca yerba y solo se trata de cumplir con los que “siempre nos compran”, dicen

Y que pasará, abril fue un mes más que interesante para la industria. La pandemia trajo más permanencia en casa y además con  el “mate único y solitario”.  En consecuencia el consumo creció y se estima que también crecerán aún más las exportaciones,

Este panorama vino para quedarse, al menos por unos años, aseguran. Se observan nuevas plantaciones, y como comentamos más arriba, empresas o particulares con grandes extensiones de tierra invierten en mejorar sus plantaciones, pero para lograr el equilibrio faltaría bastante más.

Lo cierto y concreto, la yerba, sin  decretos ni mediaciones, irá buscando el precio que el mercado le indique, quizás  hasta, incluso,  un poco más arriba  de lo que  los consumidores están  acostumbrados a pagar.

No significa un producto caro, sino quizás se ubique en lo “razonable” para una economía regional que no siempre fue tenida en cuenta por los diferentes gobiernos nacionales. No hacen falta mencionar  las comparaciones con otras producciones para asegurar que la yerba mate, siempre se pagó menos de lo que realmente vale.

Si todo sucede así, será el resultado de la necesidad de toda la cadena de producción. Aunque no hay que descartar la siempre “oportuna” intervención del estado para “pisar” el precio y castigar a algún eslabón de la cadena.

Ratificando aquello que “nada es gratis” al finalizar esta cosecha se verán muchas plantaciones dañadas, producto de buscar hasta la última hoja de la planta. “Los más” y “los menos”, pequeños y grandes productores tendrán  la siempre difícil tarea de recuperar los yerbales, trabajo difícil de acelerar, lleva su tiempo.

Por último, solo un numero para graficar el buen momento, un productor  con 10 hectáreas  de buenos rendimientos, puede alcanzar los 100.000 kilos y más de hoja verde, a razón de 30 pesos y en mano, lejos de los cheques a 180/360 días de zafras anteriores-.