Argentinos y sirios comparten la afición por el mate, lo cual hace al país de Medio Oriente el mayor importador de la yerba.

El doctor Ahmad Ali comenzó a beber mate en su ciudad natal en Siria, Aleppo, cuando tenía 10 años y desde entonces nunca lo ha dejado.

“Para nosotros el mate tiene un componente social importante. Siempre cuando recibimos a un amigo cercano le ofrecemos mate. Pero si recibes a alguien que no es cercano y no hay intención de pasar mucho tiempo con ellos se le ofrece café. Con la familia y amigos, en cambio, nos podemos quedar bebiendo mate por varias horas”, le cuenta a BBC Mundo este sirio radicado en Londres, quien cada vez que viaja a Siria se trae más de siete paquetes de yerba mate en su equipaje.

La introducción del mate en Siria se habría iniciado con la gran inmigración de ese país hacia Argentina que se registró entre los años 1850 y 1860, según relata el gerente de la Cámara de Comercio Argentino Árabe, Pablo Fodaro.

“Estos inmigrantes se arraigaron en todo el territorio y con los años se acostumbraron a tomar mate. Cuando muchos de ellos regresaron a sus tierras, llevaron consigo esta costumbre. Compartieron la infusión con sus parientes y amigos y, con el paso del tiempo, los sirios se convirtieron en consumidores habituales de mate”, agrega Fodaro.

Mayor importador

Tan común es el mate para los sirios, que hoy son el primer país de destino de la yerba argentina. Siria fue el mayor importador en valor y volumen, con el 70% del total exportado por Argentina.

Otros mercados relevantes para la exportación de mate argentino son Chile, Estados Unidos, España, Brasil y Uruguay, aunque todos en menor proporción, agrega un informe publicado por el Ministerio de Agricultura de Argentina.

“Ciertamente Siria se mantiene como el mercado destino más relevante de la yerba mate argentina”, dijo a BBC Mundo la ingeniera Patricia Parra, autora del informe.

Las importaciones de yerba mate de Siria provienen actualmente en su totalidad desde Argentina.

Para los sirios el mate está tan arraigado en su cultura que algunos incluso piensan que es una costumbre propia de Medio Oriente. Así relata la estudiante Sanaa Bishani, proveniente de Tartous, la ciudad donde más mate se bebe.

Al-Swaida, cerca de Damasco, y Al-kalamoon son otras dos ciudades conocidas por el mate.

“Tomar mate se ha vuelto tan normal que sentimos que es nuestro. Lo bebemos en pequeños vasos de vidrio, tradicionales para el té, y con la bombilla. Cada uno tiene su propio vaso. Para mí es algo diario, una rutina. Bebo mate cuando estudio, con mi familia nos sentamos a tomar mate después de las siete, con mis amigos. En Siria nos juntamos a tomar mate”, expresa esta siria de 25 años.

Incluso en la playa venden mate al mismo tiempo que venden jugos o helados, agrega.

Barato

A Sanaa el mate incluso le ha traído algunos problemas.

“Generalmente cuando vuelvo (a Londres) de Siria traigo conmigo unos 25 paquetes de mate. Una vez en el aeropuerto de Heathrow abrieron mi maleta y se encontraron con 50 paquetes, porque además llevaba mate para mi familia y amigos. Ante la sorpresa del oficial de inmigración tuve que explicar todo lo que sabía del mate argentino”, cuenta Bishani.

El doctor Ali indica que en Siria el mate es barato y se encuentra en todas las tiendas. “Siempre donde hay té y café, también se vende mate”, afirma.

Cada paquete de 250 gramos tiene un valor entre 25 y 30 libras sirias, un precio inferior a US$1.

Tanto Sanaa como Ahmed esperan ir algún día a Argentina y tomar mate allá. Mientras tanto, dice Sanaa con su mate en la mano, toda Siria habla de la visita del presidente a ese país.

Tal vez se debería considerar que la mejor forma de agasajar a un par sirio es invitándolo a tomar mate. Eso sí, cada uno en su propio mate… al estilo sirio.

Fuente: Patricia Parra para BBC.